LA MODA MASCULINA
En la última década, la moda masculina ha dejado de ser un sector prometedor para consolidarse como una realidad
incuestionable: si a nivel global en los últimos cinco años ha registrado
mayores alzas que el de la moda femenina, en el ámbito español lleva 15
aportando en torno al 32% a la facturación total del sector textil.
Así lo atestiguan las 26 empresas españolas, seis de ellas
debutantes, que acudían el pasado verano a Pitti Uomo de Florencia, la feria
profesional más relevante de la moda masculina global. Datos que apuntalan la
relevancia de un nicho de mercado cada vez más decisivo para la creación de
nuevos proyectos empresariales. En la misma dirección apunta la trayectoria
ascendente de firmas como Macson, El Ganso, Forecast, Scalpers, Philpark,
Soloio o Tenkey. Aunque en algunos casos cuentan también con líneas femeninas,
los productos dirigidos al hombre siguen marcando sus estrategias y definiendo
su imagen.
Tampoco las grandes empresas de producción y distribución dejan
pasar la oportunidad. El grupo Inditex comunicaba recientemente dos operaciones
clave: una línea de hombre para la firma de moda joven Stradivarius y la
apertura de un servicio de sastrería a medida en Massimo Dutti. A su vez, El Corte Inglés anunciaba el
pasado mes de julio la reestructuración de la oferta de sus centros de la
madrileña calle de Serrano, con un edificio dedicado específicamente al hombre.
Más allá de las cifras, el auge sostenido de este sector ha servido para
impulsar las trayectorias de firmas de autor de distintos tamaños que reflejan
historias de éxito, pero también perfiles innovadores que indican que la
especialización, el cuidado de los procesos de producción y una nueva forma de
comunicar son claves para dirigirse a un hombre que ha dejado de comprar ropa
para consumir moda. Cuestión de números, pero también de actitud.
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